domingo, 9 de noviembre de 2008

Episodios de candy Candy I

A continuación aparece la lista con los episodios de Candy Candy, si pulsas sobre los capítulos que están subrayados podrás leer el resumen del episodio.

1. Las travesuras de Candy
2. Un día de picnic
3. Adiós Annie
4. Carta de Annie
5. Adoptada por una familia rica
6. Un Príncipe en la colina
7. Parezco una dama
8. Una invitación feliz
9. Una fiesta espléndida
10. Una dama en el establo
11. Una pequeña cinta
12. Dulce Candy
13. Tres solitarios
14. El Padre Árbol
15. Una decisión que quita felicidad a Candy
16. Viaje a un país desconocido
17. En el desierto lejano
18. El crucifijo de la suerte
19. Después de un penoso viaje
20. Soy más feliz que una Alondra
21. Una paloma trae un voto de amistad
22. ¡No te mueras, Anthony!
23. Su primer paseo juntos
24. Anthony Mío
25. Sobreponiéndose al dolor
26. El Padre Árbol todo lo sabe
27. Un regalo de Navidad
28. El dolorido corazón de Candy
29. Una partida llena de esperanzas
30. Amor a través del mar
31. Un nuevo día en una vieja ciudad
32. Otra colina de Pony
33. Una alumna envejecida
34. El secreto de un sobre
35. Un maravilloso domingo
36. Annie recupera su sonrisa
37. Un encuentro inesperado
38. El secreto de Terry
39. El tesoro que enfureció a la rectora
40. Se puede entrar y salir libremente
41. Un Hada en el festival del colegio
42. Un picnic a medianoche
43. Colegio de verano
44. Lazos de sangre
45. Fiesta Blanca para dos
46. Fin de un verano vibrante
47. La trampa de Elisa
48. Entre frías y espesas paredes
49. La decisión de Terry
50. Partida en la bruma matinal
51. El largo camino al puerto
52. De huésped en un establo
53. Amanecer en Monte Rodmi
54. Southampton en la niebla
55. Viajando como polizonte
56. Más allá de la tormenta
57.
58.La vuelta al Hogar bajo la nieve
59.Maestra de juegos por un día
60. Amigo, ve con el viento
61.Momento de decisiones
62. Tren hacia una nueva vida
63.Candy conoce a una abuela en la ciudad
64.Un ángel blanco muy torpe
65.Tratamiento con una sonrisa
66.Un abuelo imaginario
67.Miena ¿dónde estás?
68.Cayeron pétalos en primavera
69.Recuerdos de una rosa blanca
70.Una novia muy joven
71. Un marinero en la colina
72.Una chica en el cuarto especial
73.Un rumor sobre Terry
74.Hacia un gran hospital de ciudad
75.La residencia del abuelo
76.La pequeña casa del recuerdo
77.Una enfermera muy consciente
78.La melodía de Terry
79.Detrás de las candilejas
80.Un encuentro muy breve
81.Terry sin su rostro
82.Crecen flores en un tierno corazón
83.Un fantasma que juega a las cartas
84.El olor de la guerra en el uniforme
85.Una familia hecha de odio y amor
86.Un hombre que perdió su pasado
87.Exámenes para dos
88.Vuelo al infinito
89.El desaparecido señor Albert
90. Un pequeño castillo
91.Dos amantes corazones
92.Un tratamiento por shock
93.Un cupido con arrugas
94.Dos para un viaje
95.Rivales
96.Invitación con pasaje de ida
97.El Reencuentro
98. Una noche de estreno
99.Separación en un día de nieve
100.La plataforma de las lágrimas
101.Un atisbo de memoria
102.La cruz en la colina de Pony
103. Un viaje largo y difícil
104. Una clínica no necesita un ángel
105.El gentil refugiado
106.Otro asesino
107. Una gran ayuda
108.Festejos en el valle
109.El verdadero rostro de la guerra
110.Un amor embarazoso
111.Recobrar el pasado
112.El engaño de Neil
113.Personas vienen y personas se van
114.El día que Candy ve al Bisabuelo
115.Las rosas están en flor en Pony Hill


1.Las travesuras de Candy

En una noche invernal, la Srta. Pony y la Hna. María cuidan de los pequeños niños en el Hogar. Uno de ellos, Tom, se asoma por una de las ventanas y llama la atención de ambas maestras, haciéndoles ver que afuera en la entrada del Hogar hay una cesta que contiene a una bebé. Escuchan su llanto y salen a recogerla en medio de la fría nevada... se trata de una bella niña de cabellos negros y ojitos azules. Junto a su cesta hay una breve nota dejada por la madre en la cual pide que cuiden de su hija, cuyo nombre es "Annie".

Ambas maestras están encantadas con la bebita... pero de repente escuchan el llanto de otra criatura! la buscan más allá del portal
y la encuentran al pie del padre árbol. Es una linda niña rubia de ojos verdes, pero a diferencia de Annie, no hay ninguna nota que la acompañe, tan sólo una muñequita de tela con su nombre bordado en el vestidito...
--¿Ese es tu nombre, Candy?-- le preguntó tiernamente la Hna. María, a lo cual Candy respondió con una gran sonrisa. Fue así como la Srta. Pony y la Hna. María se convirtieron en las madres de aquellas dos hermosas niñas.

Transcurrieron 6 años, Candy y Annie crecían y se criaban como si fuesen hermanitas mellizas, aunque son bastantes notorias las diferencias entre ambas tanto físicas como de carácter: Annie... siempre reservada y modosita; en cambio Candy siempre traviesa y juguetona. Durante la Primavera, las plantas y flores derrochan vida y color... se escucha el graznar de unos patitos... ¡Candy ha atado a todas las crías de la mamá pata con un cordel! --¿Quién pudo haber hecho esto?... juraría que fue Candy!--. La Hna. María la busca para retarla; la traviesa niña está en lo alto del padre árbol, devolviendo a su nido a un pichoncito que se había escapado. --¡Candy!, ¡bájate de allí inmediatamente!... pero ten cuidado!-- ... De nada sirve la advertencia porque Candy cae como fruta madura del árbol y le hace pasar un buen susto a la Hna. María.

La Srta. Pony la manda llamar, le hace ver que atar a los patitos no estuvo bien y recibirá un reto por eso. Pero Candy se disculpa, porque ella sólo pretendía que los patitos no extraviaran a su mamá y no se quedasen huérfanos como ella. Enternecidas, las maestras la perdonan esta vez... Candy va a reunirse con Annie, quien la espera afuera del Hogar. Por la ventana, las maestras contemplan a las felices niñas y comienzan a pensar en el día que ambas tengan que ser adoptadas por familias distintas y separarse.


Llegó el tercer domingo del mes; ese día los niños del Hogar de Pony se portan mejor que nunca porque la gente del pueblo visita el Hogar con la intención de adoptar a alguno, y todos sueñan con ser elegidos!... excepto Candy y Annie. Ellas se portan mal para no gustarle a los mayores y así no ser adoptadas.

Transcurrieron otros 4 años. Es el décimo cumpleaños de Candy y Annie y todos lo celebran con una pequeña fiesta. La Srta. Pony anuncia una buena noticia: ¡Tom será adoptado por un granjero muy rico de la región! Candy se molesta con Tom por la noticia y ambos comienzan a insultarse y a pelear. Ella piensa que no es bueno ser adoptado, ¡y es que Candy adora el Hogar de Pony! y piensa que todo el mundo debería sentirse igual que ella. Esa noche, mientras todos dormían, Candy y Annie escuchan ruidos afuera; es Tom que hace prácticas con el lazo. Candy se reúne con él para demostrarle lo bien que ella enlaza... y cómo es de esperarse, ambos discuten y se pelean nuevamente... Candy dice odiarlo y se pone a llorar.

Ha llegado el día de la partida de Tom; su padre (un robusto granjero) ha ido a buscarlo... es un hombre rudo, pero a Tom le agrada esa rudeza y se enorgullece de su nuevo padre, mostrándose deseoso por irse con él. Agradece a sus maestras por estos 10 años de crianza, se despide de todos y parte hacia su nueva vida. En ese momento, la Srta. Pony le confiesa a Annie y a Candy que Tom fue quien las escucho llorar bajo la nieve la noche que las encontraron... literalmente, fue él quien las halló. Candy y Annie se sorprenden y salen corriendo tras la carreta para alcanzar a Tom y despedirse nuevamente de él, esta vez, sobre lo alto de la colina de Pony.

Y así le dicen adiós definitivamente. Annie de repente comienza a llorar; quiere tener también un papá y una mamá... pero Candy está allí para consolarla: --Annie, tú eres como mi papá--... --Y tú como mi mamá-- le responde Annie. De ese modo, ambas niñas se consuelan y renuevan su promesa de ser amigas por siempre y no separarse jamás
2. Un día de picnic

Después de la partida de Tom, Annie se siente algo triste y sola... Candy no puede pasar por alto esa melancolía: --Annie, ya sé... ¡tú estás enferma!, tú corazón está enfermo-- le dice Candy. Ella se encargará de alegrarla. A la mañana siguiente ambas se despiertan muy temprano y salen del Hogar. La Hna María encuentra una nota escrita por Candy; en ella les explica a sus maestras que ambas han decidido realizar un pequeño viaje para hacer cosas alegres y divertidas, y así curar el corazón de Annie... para desayunar se han llevado un poco de pan y queso... ¡y la botella de vino de la Srta. Pony!

Ambas niñas están de picnic, se sienten muy contentas y felices. Después de comer, juegan a lanzarse desde lo alto de una colina hacia un campo repleto de flores; corretean y persiguen a un cervatillo hasta llegar a la orilla de un río, y comienzan a pasar hacia el otro lado... pero la corriente las está arrastrando! Afortunadamente aparecen dos hombres que las rescatan del peligro y las llevan a una gran mansión en medio del bosque. Allí se cambian de ropa y son invitadas a quedarse a comer. El dueño de la casa es el Sr. Britter; Candy le explica al Sr. Britter que ella y Annie vienen del Hogar de Pony, un orfanatorio que queda en las montañas... el Sr. Britter se conmueve al saber que son huérfanas y Annie siente vergüenza por no tener padres. A Candy en cambio no le importa declararlo abiertamente.

El Sr. Britter las invita a cabalgar, Candy se entusiasma mucho pero Annie siente miedo... ambas montan y se alejan galopando hacia el bosque. El Sr. Britter y sus criados se sienten muy complacidos con la llegada de las niñas, porque en el fondo les hacen recordar a la hija del Sr. Britter, fallecida tiempo atrás. Candy y Annie cabalgan en el bosque y sienten que están viviendo un sueño! De pronto, Annie le dice a Candy: --¿Por qué no le preguntamos al Sr. Britter si le gustaría tenernos como hijas?--... Candy no puede creer que Annie lo diga en serio, ella está convencida de que no hay nada mejor como el Hogar de Pony... pero Annie piensa que si las adoptan a las dos, podrán estar juntas para siempre. Candy se niega, ella no quiere ser adoptada: --¿Cómo podemos pedirle que nos adopte alguien que ni siquiera conocemos?-- ... --¡pero el Sr. Britter parece buena persona!--, le responde Annie. Sin embargo no logra convencer a Candy y ambas niñas se pelean; Candy se va al Hogar de Pony y deja a Annie sola, llorando en el bosque.

Un buen rato después, Candy llega al Hogar de Pony. Se encuentra con la noticia de que John (uno de los niños pequeños del Hogar) ha desaparecido. Todos lo buscan desesperadamente... hasta que lo encuentran dormido en lo alto de una rama del Padre árbol. John se había subido allí para esperar el regreso de Candy y Annie al Hogar de Pony. Candy es excelente trepadora, así que ella se encarga de bajarlo. En ese preciso momento llega un carruaje hasta la puerta del Hogar, conducido por uno de los empleados del Sr. Britter. Candy corre hasta el carruaje esperando encontrarse con Annie... ¡pero el carruaje estaba vacío! Annie no venía en él. El empleado había ido hasta allá tan sólo para avisarles a la Srta. Pony y a la Hna. María que Annie se quedaría a dormir esa noche en casa del Sr. Britter.

Candy se siente mal, esta será la primera noche de su vida en la cual dormirá sola sin la compañía de Annie. La Srta. Pony y la Hna María comprenden su enojo y tristeza. Llega la hora de acostarse y comienza a llover. Candy no puede conciliar el sueño. Ya cerca del amanecer, se levanta y sale del Hogar... de repente a lo lejos, Candy ve la silueta de alguien... ¡Es Annie!, caminó durante toda la noche bajo la lluvia, porque quería volver al Hogar y estar con Candy. Ambas se abrazan y sienten que son las mejores amigas del mundo. El encuentro con el Sr. Britter les sirvió a ambas para reafirmar su amistad eterna.
3.Adiós Annie

Días después, el Sr. Britter visita el Hogar de Pony y ofrece una parrillada a los chicos. Pero en realidad, el verdadero motivo de su visita no es tan sólo esa: Ha venido para hablar con la Srta. Pony y la Hna María y manifestarles su intención de adoptar a una de las dos niñas: Annie o Candy. Y ellas lo sospechan; están muy nerviosas porque no desean ser separadas. Esa noche, las maestras hablan con Candy y le manifiestan el deseo del Sr. Britter: él quiere adoptarla a ella.

Annie escucha esta conversación y al enterarse de la noticia siente una profunda tristeza, porque su amiga se irá del Hogar. Pero Candy la consuela: --¿Siempre estaremos juntas, lo recuerdas?--. Candy le promete que nada ni nadie las separará. A la mañana siguiente el resto de los niños del Hogar se enteran de la noticia y lloran por la partida de Candy; las maestras anuncian que el Sr. y la Sra. Britter visitarán el Hogar el próximo domingo y ese día se la llevarán... pero Candy ya tiene en mente un plan para evitar que la adopten.

El Domingo los Britter visitan el Hogar; Jane Britter, la esposa del Sr. Britter, conoce a Candy, quien en esos momentos se dispone a secar las sábanas de John, el chico que tiene la mala costumbre de mojarlas cada noche. Y Jane Britter le pregunta: --Candy, ¿estás trabajando para los pequeños?-- ... --No Señora, ¡son mis sábanas!, tengo la mala costumbre de mojarlas y lo hago desde que era un bebé--. Esta respuesta escandaliza a Jane Britter! Pero al rato, cuando los Britter platican con la Srta. Pony y la Hna. María, terminar comprendiendo que Candy estaba fingiendo y si lo hizo fue con la intención de evitar que la adoptaran! esto molesta mucho a la señora Jane y decide olvidar el asunto de la adopción. Pero a la salida del Hogar, la Sra. Britter se detiene a mirar a Annie... y de pronto le parece que se trata de una buena chica... ¿estará pensando en adoptarla a ella en lugar de a Candy?.

Efectivamente las maestras hablan con Annie esa noche y le proponen ser la hija de los Britter, la respuesta de Annie es un "SI". Entre sollozos, Annie se lo confiesa a Candy: --¡Lo siento Candy!, quiero un papá y una mamá, siempre soñé con ellos--... y Candy le responde: --Yo también quiero un papá y una mamá pero renuncié a ellos para no separarme de Annie!--. Candy sale corriendo del Hogar en dirección hacia el Padre Árbol, se siente traicionada y cree odiar a Annie. Bajo la lluvia se entrega al llanto... y al escampar la tormenta, Annie se encuentra a su lado, mojándose al igual que ella, queriendo sentirse igual de mal que su amiga. Ellas se aman, y muchísimo!... pero algún día tendrán que vivir separadas y lo saben. --Candy ¿qué debo hacer?-- ... --Conviértete en la hija de los Britter y sé muy feliz, Annie--.

Ha llegado el día de la partida y todos en el Hogar sienten la tristeza de la separación. Annie le ha pedido a Candy que por favor cuide de su mascota, el mapache Klin, lamentablemente no puede llevárselo con ella pues a la Sra. Britter no le gustan los animales. Candy y Annie se despiden y no pueden evitar las lágrimas... mientras Annie se sube al carruaje y parte, Candy corre hacia la colina, trepa al Padre Árbol y desde allí le grita "Adiós" a su amiga y hermana de crianza, deseándole con todo el corazón que llegue a ser muy feliz.
4.Carta de Annie

Annie partió del Hogar de Pony donde ella y Candy habían sido felices durante 10 años, ahora Annie vive lejos de Candy y el único medio que tendrán para comunicarse serán las cartas. Los días pasan y Candy espera ansiosa por esa primera carta que le traerá noticias de su amiga. Cada vez que el Sr. Marx (el cartero) pasa por el Hogar de Pony, Candy le pregunta si no tiene alguna carta para ella. Un día, ella y los niños del Hogar se apoderan de la bolsa de correos del Sr. Marx y todas las cartas salen volando por el aire!... recogerlas se convierte en toda una faena y hasta las cabras empiezan a mordisquearlas. Al día siguiente, Candy opta por hacerle cosquillas al Sr. Marx y así apoderarse de la bolsa y registrarla para ver si hay una carta para ella... en fin, las semanas transcurren y la melancolía aumenta en su corazón por la tardanza de esa carta. ¿Será que Annie se ha olvidado de Candy? No, la Srta. Pony le dice a Candy que confíe y tenga esperanzas de que esa carta pronto llegará.

Una noche, Candy se sorprende al ver que el Sr. Marx viene hacia el Hogar de Pony... Candy le pregunta: --Es un poco raro que un cartero pase por aquí a estas horas de la noche, ¿acaso se ha perdido?--... El Sr. Marx le responde que no, ¡él ha venido hasta el Hogar para entregarle la tan esperada carta de Annie!... lo hizo de noche porque pensó que si lo hacía de día delante de todos los demás niños del Hogar, Candy no hubiera podido aguantar las lágrimas y se hubiera avergonzado ante ellos. La emoción embarga a Candy... la Hna. María, en medio de la noche, invita a Candy a entrar al Hogar para que lea la carta... pero Candy prefiere quedarse afuera y leerla bajo la luz de las estrellas... --Si la leo en un lugar iluminado la terminaré enseguida, y yo quiero leerla muy despacito--.

Annie le cuenta en su carta lo feliz que es con su nueva familia. Su vida es como un cuento de hadas! Los meses transcurren, Candy y Annie se siguen escribiendo a menudo. Pero una tarde, Candy recibe una carta de Annie muy distinta a las anteriores. En ella, Annie le dice a Candy que esta será su ultima misiva, no podrá escribirle más y debe olvidar para siempre el Hogar de Pony... y es que la Sra. Britter le ha ordenado a Annie cortar la amistad con Candy por temor a que la gente sepa que Annie es una huérfana del Hogar de Pony.

Candy termina de leer la carta y se entrega con desesperación al llanto; una suave llovizna comienza a caer sobre los campos... al terminar de llover, una tenue neblina cubre le paisaje y en el cielo se dibuja un arco iris. Candy recobra sus fuerzas y se levanta del suelo mojado... a lo lejos se escucha un extraña música mientras un hombre joven se acerca a ella: es rubio y viste una falda.

Candy se sorprende ante sus vestimentas tan raras! y le pregunta si acaso es un astronauta: --Eres varón pero usas pollera, y tienes una pipa con un estómago--. El muchacho le explica que lleva puesto un kilt, la vestimenta típica de Escocia; y eso que parece una pipa con estómago es una gaita, un instrumento musical. El muchacho toca la gaita para Candy... --¡Suena como si un montón de caracoles se arrastraran!--... Ambos se ríen juntos, y el joven le dice: --Eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras--. Candy se sonroja un poco, se distrae y a los pocos segundos el muchacho desaparece de su vista. --Era igualito al príncipe de los cuentos--... piensa Candy con melancolía

De repente, Candy descubre un objeto que brilla entre la hierba: es un hermoso broche dorado que tiene la insignia de un águila y una letra "A". Evidentemente pertenece a su Príncipe y ella decide quedárselo. Al regresar al Hogar de Pony, un automóvil estacionado a la entrada anuncia que un visitante ha llegado... Sorprendentemente, el auto tiene la misma insignia del águila, y Candy supone que existe algún nexo entre el visitante y el Príncipe de la Colina! Ese visitante es un representante de la familia Leegan, quienes desea adoptar a una chica; Candy acepta la propuesta sin pensarlo dos veces, porque supone que de ese modo conocerá al Príncipe. Es una decisión apresurada pero Candy está convencida de que en ella, encontrará la felicidad.
5.Adoptada por una familia rica

Candy esta a punto de comenzar una nueva vida; una familia aristócrata (los Leegan) han solicitado a una niña en adopción, y Candy ha aceptado sin vacilar. La noche anterior a su partida ella conversa con sus maestras. La Hna. María borda el nombre de "Candy" en su pijama, ...pues esa es la costumbre cada vez que un niño o niña abandona el Hogar... la Srta. Pony también le hace un regalo a Candy: le da su propio crucifijo. A la mañana siguiente Candy se levanta muy temprano, toma su maleta y besa a cada uno de los niños, (aún dormidos) y se despide silenciosamente de ellos...

Candy no le dice Adiós a sus maestras, para evitar las lágrimas. Ellas, a través de la ventana, la ven partir... de repente aparece John, quien se había levantado muy emocionado para darle a Candy una buena noticia: ¡esta vez no había mojado sus sábanas!... pero al no encontrarla arma un griterío y todos los niños se despiertan al instante y se enteran de la partida de Candy. John se sube al Padre Árbol y desde allí grita su nombre: --¡Caaandy!--... pero ella se encuentra ya muy lejos como para poder oirlo.

Sorpresivamente Klin se le aparece en medio del camino, el mapache la ha perseguido durante todo su trayecto; pero Candy le advierte: --No puedo llevarte conmigo Klin,... ¡vuélvete al Hogar de Pony!-- ...Klin se hace el insistente y con sus caritas convence a Candy para que lo lleve con ella. En el camino ambos se encuentran con Tom y su padre adoptivo, quienes amablemente la llevan en su carreta. Al final del trayecto, el padre de Tom aconseja a Candy que sea muy fuerte: --Debes estar preparada para soportar todo lo pueda ocurrirte... eres alegre y dispuesta como un muchacho... pase lo que pase no llores nunca--. Candy se despide de sus amigos y Tom le regala su lazo, diciéndole que quizás le pueda ser muy útil para defenderse cuando la traten mal.

Candy llega emocionada a la casa de los Leegan y está a punto de llamar a la puerta, cuando de pronto recibe un baño de agua fría desde lo alto del balcón; una pareja de niños son los responsables: Neil y Elisa, los hijos del matrimonio Leegan. ¡Candy no se deja tan fácilmente! y con el lazo se defiende... arma tremendo escándalo y de ese modo comienzan los enfrentamientos entre ellos. A los pocos minutos, Candy se entrevista con la Sra. Leegan; ella le hace saber que fue adoptada para servir de "compañera de juegos" de Elisa, y por lo tanto no será considerada como un miembro más de la familia. Esta noticia entristece mucho a Candy... pero lo peor viene después: ¡se da cuenta de que su Príncipe no vive en esa casa! Sin embargo trata de no desanimarse. Después de todo hay buenas noticias: tendrá su cuarto propio por primera vez,... y una de las mucamas, llamada Dorothy, le ha ofrecido su amistad.

Dorothy la conduce a su habitación, pero Elisa y Neil provocan nuevos problemas. Lanzan a un gato por las escaleras para que ataque a Dorothy y la pobre muchacha rueda por las escalones... Candy se molesta mucho y ataca a Neil. La Sra. Leegan reprende a Candy y la obliga a pedir disculpas de rodillas,... si no lo hace despedirán a Dorothy. A la pobre Candy no le queda más remedio que humillarse.

Sola en su cuarto, se entrega a las lágrimas. Pero Dorothy aparece para consolarla. Le agradece haber hecho aquel sacrificio por ella y le pide que no se desespere, y que cuando se sienta triste piense en los seres que más ama. Candy cierra sus ojos y contempla en su mente los rostros de los niños del Hogar y a sus dos queridas maestras. La sonrisa vuelve a su rostro... de repente, Klin, por accidente, tumba un cuadro arrimado a una pared. Candy levanta el lienzo y lo contempla con asombro... ¡es un retrato del Príncipe de la Colina!

--Dime Dorothy ¿quien es él?--... y Dorothy le responde:

--Es un muchacho que viene por aquí muy a menudo-- ... --¡entonces lo volveré a ver!-- responde Candy.... ¡Se siente muy contenta! y esa noche le escribe una carta a la Srta. Pony y la Hermana María: en ella les cuenta sólo las cosas buenas: --Tengo cuarto privado por primera vez en mi vida, ¡soy muy feliz!--. El sueño la embarga, Candy se duerme y en medio de sus sueños, su adorado Príncipe se le aparece; él está siempre a su lado... y su recuerdo la hace sentir mejor cuando está triste.
6.Un Príncipe en la colina

Acaba de amanecer... Candy ha pasado su primera noche en la mansión Leegan y se levanta muy contenta y llena de ánimo. Pronto hace amistad con los sirvientes de la casa y los ayuda por puro gusto en las labores de limpieza y en la cocina... Elisa y Neil la ven trabajar puliendo las escaleras y barriendo el piso; para molestarla hacen que su gato ensucie el piso y derrame el balde de agua. Candy se enoja mucho, pero lo peor ocurre cuando Klin se pone a perseguir al gato y ambos animales destrozan casi por completo una habitación entera. Al enterarse la Sra. Leegan, Candy se mete en tremendo lío... y le ordenan que se deshaga de Klin. Candy finge hacerlo, pero en realidad lo esconde en los establos.

Sin embargo Elisa y Neil la han descubierto: saben que ella está escondiendo a Klin y aprovecharán cualquier oportunidad para desenmascararla. Un rato después, Candy recibe una carta del Hogar de Pony y decide ir a leerla a orillas del lago. Mientras la lee se siente muy feliz; los recuerdos de su infancia en el Hogar y sus días con Annie vuelven a su memoria. Neil y Elisa se aparecen de repente y comienzan a molestarla; Neil le arrebata la carta y Candy trata de quitársela. De pronto, el broche del Príncipe de la Colina resbala del bolsillo de Candy y cae al suelo... Elisa lo recoge y le pregunta: --¿De dónde lo robaste?, una huérfana no puede tener algo así-- ... --¡No lo robé, es mío!-- responde Candy... pero ninguno de los dos le cree y no quieren devolvérselo, hasta le amenazan con denunciar a Klin ante la Sra. Leegan si Candy nos les cede el broche. Candy llora, les suplica... y ellos la condicionan: --Te lo daremos si de ahora en adelante haces todo lo que digamos, si te arrodillas en el suelo y nos pides perdón--. Candy logra arrebatarles el broche y desesperada se interna en el bosque. --Srta. Pony, Hermana María... ¡quiero volver con ustedes!--, grita Candy en medio de las lágrimas.

Y de pronto, Candy escucha el sonido de una voz muy familiar: --No llores por favor, pecosa... no llores por favor, pecosa--. Al levantar la vista tiene frente a sí un hermoso portal cubierto de rosas, y junto al portal está sentado un chico de cabellos rubios que la mira con ojos muy tiernos... Candy se pregunta si acaso es su querido Príncipe... ¡se parece tanto!.

Candy tiene la cara llena de tierra, se ve muy cómica y el muchacho no puede evitar la risa... Candy ríe junto con él. --Tal como pensaba, eres mucho más linda cuando te ríes--. Candy se asombra, este muchacho dice lo mismo que una vez le dijo su Príncipe! Ella se distrae en sus pensamientos y de pronto el chico desaparece de su vista. Candy lo busca, se acerca al portal y se da cuenta que la cerradura de la reja tiene el mismo logo del broche, un águila dorada y la letra "A". No hay duda alguna para ella ¡se trata de su Príncipe adorado!

Candy regresa a la casa de los Leegan con una sonrisa en el rostro, Elisa y Neil se extrañan al verla tan feliz. Ella sube a su cuarto y piensa en el encuentro que acaba de tener con aquel muchacho... --Tal como lo vi en la colina de Pony, tiene ojos dulces y hermosos. Si pudiera verlo una vez más...--. Su corazón late muy deprisa, por fin ha encontrado al Príncipe de la Colina!
7.Parezco una Dama

Candy había conocido a un muchacho muy apuesto que se parecía bastante a su Príncipe... desde ese día no dejaba de pensar en él y deseaba verlo nuevamente. La vida mientras tanto transcurre en la mansión Leegan; Candy se la pasa en compañía de Dorothy y sus demás amigos de la servidumbre de la casa. Lava, limpia y hasta cocina pan! Todo este tiempo a procurado mantener a su mascota Klin escondida en los establos, y ese día le lleva un poco del pan que había horneado. Pero Elisa y Neil saben su secreto y llevan a su madre a los establos para poner en aprietos a Candy... y aunque Klin logra ocultarse a tiempo, algunos restos de pan habían quedado regados en el suelo del establo: --¡Candy! ¡has robado pan de la cocina!... pensaba hoy llevarte de paseo con nosotros pero no lo haré.-- Le dice la Sra. Leegan a Candy.

El Sr. Leegan se entera del suceso y manda a llamar a Candy. Ella se sincera con él y lo lleva a los establos; le presenta a Klin y le explica cuanto lo quiere y necesita tenerlo, es un animalito inofensivo y se lleva bien con el resto de los animales del establo. El Sr. Leegan se conmueve y le permite quedarse con Klin a condición de que no lo deje entrar en la casa. La Sra. Leegan se entera y se enfurece de que su esposo le haya dado el permiso y la razón a Candy.

Candy en el fondo se ha venido sintiendo muy triste todos estos días, porque los Leegan la tratan como una recogida y no como a un miembro más de la familia. Ella piensa que si se esforzara más, si tratara de pulir sus modales, llegará a ser aceptada. Se mira al espejo, practica poses, camina de puntillas y hasta con libros en la cabeza! Está decidida a convertirse en otra persona, más elegante y agraciada. La Sra. Leegan la observa tratando de emularla en su caminar y la increpa con duras palabras: --Candy, tienes la elegancia de un mono, por más que lo intentes nunca lo conseguirás--. Candy piensa que la Sra. Leegan tiene algo de razón; está tratando de imitarla sin conocer nada sobre su vida,... bien, pues de ahora en adelante aprenderá todo lo referente a las actividades de la casa para conocer a fondo el estilo de vida de los Leegan; trabaja duro con los demás sirvientes pero se divierte mucho con ellos. Sin embargo, Candy no está en esa casa para trabajar, sino para servir de compañera de juegos de Elisa. La Sra. Leegan se da cuenta de cuanto prefiere Candy estar con los criados a estar con su hija... --Parece gustarle ese ambiente, ¡serviría para sirvienta o algo así!--

Una tarde, Candy está en lo alto de la rama de un árbol pensando en sus esfuerzos para ser un miembro más de la familia y convencida de que va muy bien encaminada; de repente escucha a Elisa platicando con su hermano: --¡Neil!... Candy va a se mucama tuya y mía, eso le costará su libertad, tendrá que trabajar de la mañana a la noche... ja ja... ella no lo sabe todavía!!--...

--¡¡Mucama!! estoy tratando de ser uno de la familia ¿acaso estará mal?--. Candy no puede evitar las lágrimas. Sus esfuerzos fueron en vano... y de pronto piensa en Annie: --¿cómo estará ella?, ¿qué estará haciendo ahora?, quizás sea feliz--... Candy camina sin rumbo pensativa y melancólica; sin darse cuenta llega al Portal de las Rosas donde conoció al apuesto muchacho de cabellos rubios. Aquella reja siempre está cerrada, así que Candy piensa que debe haber otra entrada. Comienza a buscarla y se encuentra con otro portal, pero de piedra... y tiene el mismo emblema del águila! Candy había escuchado decir que los propietarios de estas tierras eran los Andley, una familia emparentada con los Leegan... ¿será entonces el Príncipe un miembro de los Andley?...

Candy continúa caminando y se encuentra con un tercer portal, esta vez se trata de un portal ubicado detrás de una cascada ...¡un portal de agua!, y también lleva el mismo símbolo del águila. Candy no pudo resistir la curiosidad y tira de una cadena que abre el portal... al abrirse la compuerta escapa el agua represada y deja salir un bote en el cual se encuentra un muchacho de cabellos castaños. --¿Quién eres? ¿qué haces aquí?... ¡apúrate y arroja la cuerda, el bote se lo lleva la corriente, rápido... me está arrastrando!-- Y Candy, que es tan buena con el lazo, atrapa el bote inmediatamente..

El muchacho y Candy conversan. Candy piensa que es muy atractivo y elegante. --Oye señorita gatita, eres muy buena con el lazo. Me gustas... ¿quién eres?-- Le pregunta el chico a Candy mientras besa el dorso de su mano. Ella no puede evitar sonrojarse... --Soy Candice White y vivo con la familia Leegan--.

El chico se impresiona un poco al saber que vive con los Leegan... de pronto se escucha el sonido de una bocina; a lo lejos, alguien en un automóvil espera por el muchacho... lo han venido a buscar. El chico le hace un guiño a Candy y le lanza un último beso mientras se despide: --Hasta pronto gatita... ¡yo soy Archibauld!--... el chico se va y Candy, aun sonrojada, piensa que se trata de un muchacho muy agradable... ¡y quizás él conozca al Príncipe! Este suceso le devolvió la alegría a Candy y le ayudó a olvidar sus penas.<
8.Una Invitación Feliz

Han transcurrido los días. Una mañana, Elisa le dice a Candy que la acompañe a la ciudad a comprarse un vestido. Candy se emociona, es la primera vez que irá a la ciudad! Pero se trata nuevamente de otra de las jugarretas de Elisa y Neil; la llevan en calidad de sirvienta y le hacen cargar bultos y paquetes. Elisa le pide a Candy que entre a la librería y compre un par de libros, Candy obedece ...pero al rato, el auto de los Leegan se va y la dejan sola. A Candy no le queda más remedio que volver a la mansión caminando.

En su recorrido por la ciudad se encuentra con un chico de lentes que arregla un automóvil, y este chico de pronto la reconoce y le dice: --¡Muchas gracias por ser tan gentil con Archie!--. Candy le responde: --Ah!, tú eres quien lo llamó desde el coche el otro día--. El chico le pregunta qué hace por la calle paseando sola, y Candy le explica que la habían dejado abandonada. El muchacho le ofrece llevarla a casa en su automóvil... construido por él mismo! Es una carcacha que está a punto de desbaratarse, pero Candy se sube de todos modos.

-Este es el camino más corto, llegarás a casa antes que Elisa--, le dice el muchacho a Candy. Este chico tan amable es pariente de Elisa y Neil. Candy le pregunta si es miembro de la familia Andley.... --¡Así es!, me llamo Alstir Cornwell y soy hermano de Archie, ¡puedes llamarme Stir!-- Candy piensa que debería preguntarle por el Príncipe, quizás sepa algo!. En medio de la conversación, al auto se le sale una rueda y cae al lago... --¡Ups! tendré que fabricar otro--... dice Stir. Ambos terminan empapados pero riendo mucho. Stir conduce a Candy por un atajo en el bosque y gracias a él, Candy llega pronto a la mansión de los Leegan.

Elisa y Neil la ven entrar a la mansión y se preguntan cómo habría hecho para llegar tan pronto! ambos hermanos casi no pueden contener su furia.

Candy se entera de una gran noticia: los Andley ofrecen una fiesta, y por esa razón Elisa compró aquel vestido... Candy se ilusiona, le encantaría poder asistir, pero sabe que no puede. Elisa se aprovecha de la situación y manda a llamar a Candy; le muestra su nuevo vestido para despertarle envidia. La Sra. Leegan manda a llamar a su hija y Candy, al quedarse sola en el cuarto, se coloca el vestido de fiesta por encima de su ropa, tan sólo para ver como le queda... se ve muy hermosa y se entusiasma tanto, que empieza a danzar sola en el cuarto mientras piensa en su Príncipe... en ese preciso instante llega Elisa y le arranca el vestido de las manos, consigue así humillarla hasta hacerla llorar.

ero no todo es gris para Candy. Al rato llegan un par de cartas remitidas por Archie y Stir; son invitaciones formales para que Candy asista a la fiesta de los Andley. Candy ríe de alegría... pero hay un problema: no tiene ningún vestido que ponerse! Entonces el Sr. Leegan le dice a Elisa que le preste un vestido de los suyos a Candy. Elisa, con una sonrisa maliciosa en los labios, accede a prestarle uno y Candy se pone muy contenta. Pero se trata nuevamente de una trampa; Elisa le da a Candy un vestido sumamente pequeño, y Candy al tratar de ponérselo le rompe las costuras... Elisa nuevamente ha conseguido mofarse de Candy y humillarla. Candy sale corriendo de la habitación de Elisa y se entrega al llanto en la soledad de su cuarto.

Pero Dorothy llega para consolarla y darle valor. --Vamos Candy, el vestido no importa. Un vestido no puede ir solo a la fiesta, es a ti a quien invitan... seca esas lágrimas. Te verás hermosa con tu vestido habitual, ten coraje y ve a la fiesta así--. Candy se sonríe entre las lágrimas. Esa sonrisa es, precisamente, lo que la hace ver tan bella ...y sus caballeros (Stir y Archie) la estarán esperando con una sonrisa en los labios también. Candy recupera el valor y la alegría, ¡ya siente unas ganas inmensas de bailar!
9.Una Fiesta Espléndida

La familia Leegan se dirige a la mansión de los Andley para asistir a la fiesta y Candy los acompaña luciendo su vestido habitual. En el coche, Elisa conversa con Neil y le comenta: --¡Qué ganas tengo de ver a Anthony! ¿Crees que le guste mi nuevo vestido?-- ... Candy piensa en sus adentros: --Así que ese el nombre de la persona que le interesa... ¿Cómo será?--.

El automóvil se acerca a la mansión Andley y traspasa el Portal de las Rosas; Candy se asombra ante tanta hermosura, esa casa parece un castillo de cuentos de hadas. El coche se detiene a las puertas de la mansión y allí están Stir y Archie vestidos con trajes escoceses. --¡Bienvenida Candy, te esperábamos!-- Ambos le besan las manos a Candy, ella se sonroja y retira sus manos, no está acostumbrada a esas formas de cortesía. Pero en su corazón siente una inmensa alegría, ninguno de los dos ha dicho nada acerca de su vestido, --¡Qué suerte que vine!-- piensa Candy.

Y de pronto escucha pronunciar una frase familiar: --Eres mucho más linda cuando ríes--... A la entrada está el tercer caballero ataviado de escocés: es rubio y de ojos azules... ¡es el Príncipe de Candy!... --Yo soy Anthony Brower-- dice el muchacho, y Candy se siente tan deslumbrada y a la vez tan triste: --No puede ser, mi Príncipe es el preferido de Elisa... no puede ser!!--. Candy se presenta ante él y Anthony le comenta que de haber sabido que ella estaba con los Leegan le hubiera enviado una invitación también... --Entonces estás mucho más invitada que los demás, porque tienes tres invitaciones!--.

La fiesta ha comenzado y la Tía Abuela Elroy (la señora de la casa) inicia un discurso de apertura. Candy se queda quieta en un rincón, observando, ...pero a sus espaldas se le aparece Archie, vestido con un traje habitual. Se ha cambiado de ropa para hacer sentir más cómoda a Candy. Tiene ganas de jugar e invita a Candy a esconderse debajo de la gran mesa; toma un par de pastelillos y ambos los comen. Archie se embarra la cara de pastel y Candy no puede contener su risa... La Tía Elroy detiene su discurso al escuchar la risita y lanza la pregunta: --¿Quién ha sido?--.

Candy sale de debajo de la mesa y todos se impresionan al verla, pero Archie sale en su defensa argumentando que todo había sido su culpa y que él la había hecho reír. No sólo él está vestido informalmente, también Stir y Anthony se han cambiado de ropa. La Tía Abuela se sorprende pero le hace gracia que sus tres nietos sean tan particulares, y a la salud de la Tía Abuela, los tres proponen un brindis.

Los chicos se retiran con Candy y en una terraza se sientan a platicar. Le cuentan a Candy que en esta mansión hay un fantasma de un antepasado de la familia que se pasea por la parte alta de la casa. Candy se asusta, pero no es más que un juego y todos ríen al final. De pronto, los tres chicos piden permiso a Candy para retirarse un momento y le piden que no se vaya y los espere allí. Archie y Stir tienen una sorpresa preparada para Candy: ambos le han comprado un hermoso vestido! pero son dos ¿cual se pondrá? Ambos hermanos ya están a punto de pelearse cuando Anthony interviene y propone que unan la parte más bonita del vestido de Archie con la parte más bonita del vestido de Stir. La idea les agrada! Y mientras ellos se ocupan del arreglo del vestido, el muy vivo de Anthony aprovechará para hacerle compañía a Candy.

Pero mientras esto ocurría, Elisa y Neil prepararon una nueva trampa para Candy. Bajo un engaño la hacen subir al tercer piso de la casa para que entre a una habitación oscura y abandonada. Allí la encierran bajo llave. Y de ese modo, Elisa pretende mantener a Anthony a su lado y lo obliga a bailar con ella. Pero durante los pocos minutos que duró el primer vals del baile, Anthony no hacía sino pensar en dónde se pudo haber metido Candy. Interrumpe su baile con Elisa y sale a buscarla. Entre tanto Candy, encerrada en aquella habitación, se llena de temor pensando que en cualquier momento aparecerá aquel fantasma de la mansión... consigue a la fuerza abrir la puerta y sale corriendo por el pasillo... ve venir hacia sí una figura y cree que se trata del fantasma... no era otro sino Anthony!, que la consuela y calma sus nervios, la carga entre sus brazos y se ríe junto a ella.

Ambos llegan a la habitación donde Stir y Archie preparaban el vestido.... ¡ya está listo! Candy se lo pone y para completar su atuendo, Anthony le presta unas joyas que pertenecieron a su madre... Se ve muy hermosa! Candy está lista para bajar al gran salón y participar del baile. Sus tres caballeros la escoltan... al bajar las escaleras, todos los invitados se quedan asombrados con su hermosura. Candy cree estar soñando pero Anthony la convence de que todo esto es real. Ambos bailan el vals y en medio de la danza Candy le pregunta si conoce la Colina de Pony... Anthony le dice que no, y eso le parece muy raro a Candy, pues fue allí donde ella lo vio por primera vez. Pero no importa, de todos modos, él es su Príncipe y eso es lo que cuenta. Después baila con Archie, con Stir, y nuevamente con Anthony. Elisa y Neil se sienten tan humillados... y la Sra. Leegan también. Pero el Sr. Leegan piensa distinto y le dice a su esposa: --Todos están fascinados por el encanto de Candy, un encanto que ninguno de nosotros tenemos, hasta la Tía Abuela la mira así... ¡fascinada!-- La Sra. Leegan se llena de rencor: no permitirá que esto continúe así, de ahora en adelante las cosas empezarán a complicarse para Candy

Por los momentos ella lo ignora y sólo piensa en Anthony y en la inmensa felicidad que la embarga. Fue la primera fiesta en la vida de Candy... una noche inolvidable
10.Una dama en el establo

Después de la fiesta en casa de los Andley, los Leegan andan muy molestos con Candy porque durante la celebración se atrevió a comportarse como un miembro más de la familia,... eso no lo pueden tolerar! La Sra. Leegan ha dispuesto que desde ahora, Candy duerma en los establos. Candy se siente muy humillada pero no se deja vencer y piensa positivamente... hará todo lo posible por mantener su buen humor.

Pocos minutos después, Candy encuentra a Anthony en los jardines de la residencia Leegan y ambos sienten una gran alegría al verse; Anthony ha ido hasta allá para recoger unas bolsas de abono para sus rosas. El jardinero de los Leegan, el Sr. Withman, le ayuda con la carga... ¡Candy también se ofrece para ayudar también! y junto con Anthony carga algunas bolsas. Pero son muy pesadas y Candy pierde el equilibrio, cayendo irremediablemente al suelo... Anthony corre para auxiliarla y la toma de las manos. Al ver las manos de Candy se queda asombrado: están muy maltratadas debido a todos los trabajos que Candy realiza en casa de los Leegan. Candy se apena mucho de este incidente y de sus manos tan feas.

Anthony ya se ha ido y Candy se ocupa de asear a los caballos. Entretanto, uno de los niños de Hogar de Pony se dirige hacia la mansión de los Leegan para ver a Candy... se trata del pequeño John, el que siempre mojaba sus sábanas mientras dormía! Stir lo encuentra en la carretera y lo lleva en su auto hasta la mansión... Candy se sorprende al verlo y John llora de alegría al reencontrarse con su querida Candy.

John piensa que Candy debe llevar una vida de princesa en esa casa tan grande; Candy no se siente bien al ocultarle la verdad pero se ve obligada a hacerlo. Dorothy la ayuda: en esos momentos Elisa, Neil y la Sra. Leegan están de paseo por la ciudad y no volverán sino hasta dentro de unas horas, Dorothy aprovecha la oportunidad para que Candy entre al cuarto de Elisa y le muestre a John el vestido que usó durante la fiesta, haciéndole creer que esa es su habitación y que todos los vestidos del armario de Elisa son en realidad suyos. Pero repentinamente Elisa llega del paseo, entra a la habitación y los descubre. Elisa acusa a Candy de entrar a su cuarto y ponerse su vestido de fiesta... pero la Sra. Leegan le dice a Candy que no se quite el vestido y que baje con él al salón principal a recibir una visita!

¡Una visita! ¡quién podrá ser?, se pregunta Candy... es nada más y nada menos que la Hna. María! Ha venido desde el Hogar de Pony en busca de John, y también para visitar a Candy. Los tres platican y se sienten muy felices de volverse a ver. Un rato después John sale con Klin a jugar a los jardines, y Klin lo conduce a los establos... John encuentra allí una cama, ¡y las pijamas de Candy!... En ese preciso momento Candy entra al establo y le pide a John que no le cuente nada a la Hna María. Esa noche, la Hna. María y John se quedan a dormir en la mansión. Candy y John comparten una cama... la Hna. María duerme en la otra. La Hna. María le dice a Candy lo feliz que se siente por ella, y Candy le expresa lo bien que ella se siente viviendo con los Leegan... John trata de decirle la verdad a la Hna. María pero Candy consigue callarlo. Y llega la hora de dormir; la Hna. María se da la vuelta y derrama algunas lágrimas por Candy... ella no necesita de palabras para saber la verdad: Candy no es tratada en esa casa como un miembro más de familia, aunque la Sra. Leegan haya hecho todo lo posible por aparentar lo contrario.

Al día siguiente, la Hna. María y John deben partir. El chofer de los Leegan los llevará de regreso al Hogar de Pony y Candy los acompañará parte del camino. En el trayecto, el auto de Stir logra alcanzar al auto de los Leegan y ambos coches se detienen. Candy aprovecha la oportunidad para presentarle a la Hna. María a sus dos buenos amigos: Stir y Archie. Platican un rato y en medio de la conversación, la Hna. María y Candy se retiran para hablar en privado. Entonces la Hna. María le dice a Candy que no se desanime, ¡que trate de ser muy fuerte! En ese momento Candy se da cuenta de que la Hna. María ya sabía la verdad.

-Candy,... podemos mentir, pero las manos nos descubren; los hechos de nuestras vidas se reflejan en las manos... pensaba llevarte de vuelta conmigo al Hogar de Pony pero no lo haré, porque tienes muchos amigos aquí.--
--Candy: la verdadera felicidad no está en lucir un hermoso vestido de fiesta ni tampoco en habitar un lindo cuarto... la verdadera felicidad consiste en tener muchos amigos.. y estoy convencida de que eres mucho más feliz que Elisa... ¡vuelvo al Hogar de Pony mucho más tranquila!-- Candy llora, pero admite que la Hermana María tiene toda la razón. --Sí, Hna. María, soy muy feliz--.

Llega la hora de la despedida. John y la Hna. María continúan el viaje hacia el Hogar de Pony. Y mientras, Candy se queda en compañía de Stir y Archie. Ellos le comunican a Candy que desde ayer Anthony se comporta de una manera muy extraña. Candy se asombra, y al regresar a los establos, se sienta en su cama a contemplarse las manos pensando en lo mucho que debe haberle sorprendido a Anthony la vista de sus manos tan maltratadas. De repente, una voz familiar se escucha tras la puerta...es Anthony que ha venido a visitarla, y también ha venido a pedirle una disculpa:

--Siento mucho lo de ayer, porque estuve mal al hacerte cargar cosas pesadas sin pensar en que trabajas tanto durante todo el día!.--, le dice Anthony a Candy. --Por favor, toma esta rosa que planté yo; te prometo una más hermosa para tu próximo cumpleaños--. Candy toma la rosa entre sus manos, y con tono avergonzado exclama: --Anthony, pero mi verdadero cumpleaños es .... -- ... ¡Candy no sabe qué decirle! --Bueno, esa será nuestra próxima cita, ¡será la próxima vez que nos veamos, Candy!-- Anthony y Candy se toman de las manos, sonríen mutuamente... Candy siente que una delicada rosa ha florecido en su mente, y entiende que este sentimiento debe ser la felicidad de la que siempre le habló la Hna. María.
11.Una Pequeña Cinta

Hoy Candy se ha levantado muy temprano y comienza sus labores diarias con ánimo alegre... el viejo jardinero de los Leegan, el Sr. Withman, también ha madrugado hoy... y le comenta a Candy que pronto llegarán invitados especiales a la casa de los Leegan: la Sra. Britter y su hija, Annie. ¡Candy se alegra mucho! Klin también, ambos se sienten ansiosos por verla. Poco después un carruaje se detiene frente a la puerta principal y de él descienden la Sra Britter y Annie, ambas luciendo hermosos vestidos.

--Annie, pareces una princesa--, piensa Candy mientras mira a Annie desde lejos, escondida detrás de unos matorrales del jardín... Candy saluda a Annie pero Annie no le corresponde el saludo... no puede hacerlo, no puede demostrar que conoce a Candy del Hogar del Pony. En ese preciso momento, Klin se escapa de los brazos de Candy y corre hacia Annie... Annie lo mira jugar con la falda de su vestido; siente unas ganas inmensas de abrazarlo ¡pero no puede tampoco!...

Candy recibe un regaño de la Sra. Leegan por haber molestado a Los Britter. La Sra. Britter habla aparte con Candy y le pide que por favor, por el bien de Annie, actúe como si no la conociera,... la tristeza que Candy siente es muy grande, pero tiene que hacer el esfuerzo por mantenerse apartada de Annie.

Momentos después, Candy encuentra a Neil en los establos. Neil lleva en la mano una espuela de caballo rota --¿Para qué la quieres Neil? -- ¡No es asunto tuyo!-- le contesta Neil. Se trata de una nueva trampa que Elisa y él piensan tenderle a Candy. Han invitado a Annie a cabalgar y Candy se encarga de sacar a los caballos; sostiene las riendas de una de las yeguas mientras Annie monta a lomos del animal y se prepara para cabalgar. En ese momento, Neil hiere las ancas del caballo con la espuela y el caballo sale desbocado... Annie se sujeta de las riendas pero ella no sabe como controlar al animal... grita desesperadamente pidiendo ayuda: --¡¡Candy, ayúdame... Candy... Candy!!--....

¡¡Annie, sujétate fuerte...!!-- Candy toma otro caballo y sale corriendo tras de Annie. Después de haber recorrido varios kilómetros logra alcanzarla y detener el caballo desbocado. Annie está a salvo gracias a Candy.

Ambas niñas se sientan en una colina. Candy trata de conversar con Annie, que permanece tímidamente callada. Candy le promete que delante de las otras personas fingirá no conocerla... pero Annie empieza a llorar, debe olvidar todo lo relacionado al Hogar de Pony, es el precio que tiene que pagar por ser la hija de los Britter y ella no desea perder esa felicidad... le duele mucho no poder ser amable con Candy, ni siquiera con Klin, ... pero es algo que no tiene remedio.

A los pocos minutos el chofer de los Leegan va a buscarlas y las niñas regresan a la mansión. Candy recibe un gran reto de la Sra. Leegan; Elisa y Neil la culpan del accidente y aunque Candy trata de defenderse, no consigue convencer a la Sra. Leegan. Todos le piden a Annie que testifique y Elisa la presiona: --Annie me lo dijo! Annie me dijo que fuiste tú Candy!... ¡No fue Neil!, ¿verdad Annie?, Cuéntanos la verdad, Annie... por favor dinos que fue lo que pasó--... Todos les exigen una respuesta, Annie no sabe qué contestar, no tiene la valentía de decir la verdad... la Sra. Britter le pide a la Sra. Leegan que olviden el asunto y que con una disculpa de Candy bastará. Candy es muy orgullosa y no quiere pedir disculpas por algo que no ha hecho... pero si no lo hace la echarán de la casa y no podrá volver a ver a Anthony... así que no le queda otro remedio. Pide disculpas y sale corriendo del salón... --Fue fácil decir "lo siento"... a Annie le dolió también.--

Al caer la tarde, Annie se va. --Candy lo siento-- piensa Annie, entre lágrimas... En los establos, Candy llora también. Siente el corazón hecho pedazos. El Sr. Withman la ve llorar, él cree que Candy está triste porque la culparon del accidente con el caballo... pero no es así; Candy le explica que sus lágrimas se deben a que acababa de perder a una amiga que era como una hermana para ella.

--Sí, ¡Annie es muy amiga de Candy!-- dice el Sr. Withman. Candy lo mira asombrado.

--La prueba es cuando el caballo salió desbocado... que dijo Annie? Ella te llamo a ti, Candy... no llamó ni al padre ni a la madre... solamente gritó tu nombre, en esos casos siempre se llama a quien más se quiere.--

Candy se da cuenta que, después de todo, no ha perdido la amistad de Annie; impulsivamente sale corriendo de los establos, gritando el nombre de su amiga... como si quisiera alcanzarla. Ya es muy tarde, el carruaje se ha ido. Pero en uno de los postes de las cerca del establo, Candy ve amarrada una cinta de color rosa... ¡era la cinta que Annie llevaba puesta en el cabello!... la ha dejado allí para Candy como símbolo de su amistad eterna y del lazo indestructible que las une. --Annie, seremos amigas por siempre
12.Dulce Candy

Es un nuevo día en la vida de Candy. Al despertar, lo primero que nota Candy es un rico perfume en el aire... para su sorpresa se trata de una jarrón lleno de rosas que alguien ha dejado en su mesa. ¡Son rosas de Anthony! Candy se emociona mucho.

Pero en realidad esas rosas no las envió Anthony. En el jardín de los Andley están Archie Stir y Anthony comentando que alguien arrancó de manera muy ruda algunas rosas de los rosales que Anthony plantó y cuidó. --¡Sabiendo que son mi tesoro alguien las cortó!-- exclama Anthony. En ese momento, Elisa llegó a los jardines y le dijo a Anthony que Candy recibió unas rosas esta mañana, y le preguntó si él se las había enviado... Anthony se sorprende entonces --Fue Candy, Candy arrancó las rosas-- piensa acongojado. Stir se ofrece para ir a hablar con ella.

Va en su auto a recogerla y la invita a pasear. Ambos platican sobre el incidente. Stir le explica que Anthony no fue quien le mandó las rosas... y que sospechaban que había sido ella quien las tomó del jardín. Candy está indignada, ¡ella no fue! ¡fueron Elisa y Neil que le tendieron una nueva trampa!. Ella no piensa dejar las cosas así y va en busca de Neil... le pide que le muestre sus manos y consigue ver que están lastimadas... ¡se hirió con las espinas de las rosas! Ambos se pelean y la Sra. Leegan llega al salón, Candy quiere convencer a la Sra. Leegan de la verdad y la lleva a los establos para que vea las rosas y hace que Neil muestre sus manos arañadas... pero Neil se defiende diciendo que esas heridas se las hizo jugando con el gato. La Sra. Leegan le cree inmediatamente,... Candy ya no puede defenderse. Neil de pronto se da cuenta que la cinta que Annie llevaba en el cabello la tiene Candy atada a la cabecera de su cama! ¿Cómo puede Candy explicarle esto a la Sra. Leegan?... no puede decir la verdad (que Annie es su amiga) y nuevamente la Sra. Leegan cree que ella es una ladrona. Candy huye de los establos... la desesperación la embarga. --No llores Candy... ¡el llanto es derrota! -- Anthony, Anthony me comprenderá, sólo él puede.--

Candy se dirige a la mansión de los Andley para ver a Anthony. Stir la recibe en el portal de las rosas y le dice que Anthony no puede verla ahora. Candy se siente tan mal, piensa que Anthony también sospecha de ella. Camina hasta la orilla del río... ¡quiere huir lejos de allí!. Junto a la orilla hay un bote y Candy se pregunta si el río podría conducirla hasta el Hogar de Pony... entonces se sube a la barca y se deja llevar por la corriente.

Mientras tanto, Anthony Stir y Archie tratan de averiguar a dónde ha ido Candy... en casa de los Leegan no está. Archie le comenta a Anthony que el guardia de los Andley había visto salir anoche a alguien de los jardines... esa persona fue quien cortó las rosas. Todos se imaginan quien pudo haber sido... ¡Neil!... los tres van a casa de los Leegan y obligan a Neil a confesar la verdad, el cobarde de Neil ya no puede ocultarlo más: él fue el responsable... luego de hacerle confesar, los tres salen corriendo a buscar a Candy. Ya es de noche; Candy ha estado todo este tiempo viajando por el río... se quedó dormida en el bote y al despertar se da cuenta que la corriente ha arreciado,... no tiene los remos y está siendo arrastrada hasta una catarata!. Candy cae por la cascada y desaparece entre las turbulentas aguas.

Pero de pronto es rescatada por un extraño hombre de barba, bigote y anteojos oscuros; Candy despierta de su inconsciencia y al ver el rostro de esta persona se espanta ...porque lo confunde con un oso!, pero luego el hombre se quita los anteojos dejando ver sus claros y hermosos ojos azules. El señor bondadosamente le ofrece una manta y algo de sopa, y sentados junto al fuego ambos conversan. El nombre de este señor es Albert y es un vagabundo que vive en el bosque. Candy se siente muy agradecida por haberle salvado la vida y Albert le ofrece su ayuda incondicional. --Candy, cuando tengas problemas y quieras verme, pon una carta en una botella y déjala flotar por el río cuando sopla viento sur.. ¡siempre me llegará!--

En ese momento, Anthony encuentra a Candy. Ella corre hacia él y le cuenta lo sucedido. Repentinamente, Anthony le da una bofetada a Candy! --¡Tonta! ¿No te das cuenta como nos preocupaste a todos?--... Candy le da la razón a Anthony y se disculpa con él, no debió haber huido, pero le explica que lo hizo porque se puso muy triste ya que él no la quiso recibir... pero todo fue un malentendido, Anthony le explicó que la razón por la cual no la había recibido era no porque no quisiera verla, sino porque no podía!: --Candy, había decidido no volver a verte hasta que brotara mi nueva estirpe de rosas.. te lo prometí el otro día ¿recuerdas? Quería regalarte esas nuevas rosas en tu cumpleaños, pero como no florecían aún no podía verte--.

Candy se alegra al saberlo; después de todo, Anthony no había sospechado que ella fuese la que arrancó las rosas de su jardín. Candy en ese momento se acuerda de Albert y va a presentárselo a Anthony, pero al darse la vuelta ve que Albert ya ha desaparecido. Stir y Archie llegan al lugar y Anthony hace que Candy suba a su caballo y monte junto a él... ambos galopan por los campos y aunque Stir y Archie tratan de seguirles el paso con sus caballos, pronto Anthony y Candy se separan de ellos.

Anthony y Candy llegan hasta el Jardín de los Andley. Bajo el sol de la mañana, ambos desmontan ...y Anthony conduce a Candy hasta un rincón del jardín. --¡Florecieron!, las rosas florecieron!-- exclama Anthony muy emocionado... y Candy dice: --¡Qué hermosas son ! ¿cómo se llaman?-- ... --"Dulce Candy", les puse el nombre en tu honor: ¡hoy es tu nuevo cumpleaños!. Candy ha recibido un hermoso regalo de manos de Anthony y se siente muy afortunada! Esta rosa es muy especial, al igual que Candy... una chica única en el mundo.
13.Tres Solitarios

Candy se siente muy dichosa, pues Anthony le ha dado un regalo muy especial para su "nuevo cumpleaños". En los establos, Candy, recostada en su cama, contempla la blancura de la rosa Dulce Candy, disfruta de su suave aroma, cierra los ojos y piensa en Anthony.

Eliza se ha enterado del regalo que Anthony le hizo a Candy; los celos la carcomen y desea vengarse de ella. Su hermano Neil concibe un nuevo plan para entrampar a Candy... irán a los establos y le harán beber a uno de los caballos un poco de aceite de castor para enfermar al animal y culpar a Candy después. Ambos aprovechan que Candy está en la cocina aprendiendo a hornear pasteles, y se dirigen a las caballerizas para llevar a cabo su maligno plan... Neil coloca un poco del aceite en el barril del agua del caballo y el animal se acerca a beberlo... pero repentinamente, pocos segundos después de que el caballo comenzase a beber, un hombre entra a los establos y de una fuerte patada derriba el barril de agua, salvando así al animal; le propina un fuerte golpe en la cara a Neil, quien cae desmayado al suelo.... y el misterioso hombre sale corriendo del lugar.

Candy en esos momentos volvía a los establos y al acercarse logra ver al extraño hombre: una figura alta y esbelta, pero irreconocible a simple vista, no hay suficiente luz para distinguir sus facciones. Candy se asombra y entra corriendo a las caballerizas para encontrar a Neil tirado en el suelo y a Eliza llorando. Eliza sale corriendo a buscar ayuda, mientras Candy trata de despertar a Neil. En pocos segundos llegan el mayordomo de los Leegan y el jardinero Withman al lugar y tratan de ayudar a Neil... el mayordomo pregunta quién pudo haber hecho semejante cosa. Eliza, por supuesto, no está dispuesta a desperdiciar la oportunidad de hacerle la vida infeliz a Candy... ¡y la culpa a ella!: Asegura que Candy iba a darle de beber el aceite de castor al caballo y cuando Neil llegó a los establos para detenerla, Candy lo golpeó. El mayordomo y el Sr. Withman se quedan asombrados, ...Candy se defiende pero el mayordomo no le cree. Sin embargo, el jardinero Withman observa el golpe de Neil, y concluye que una niña como Candy no puede tener tanta fuerza como para lastimar a alguien así.... el mayordomo reprende a Withman: --¿Está usted queriendo decir que la señorita Leegan miente?--... el jardinero se da cuenta del peligro que corre al defender a Candy: --¡Oh no!, nunca, ¡discúlpeme!-- Withman no tiene más remedio que callarse, no puede apoyar a Candy aunque sabe que ella es inocente; si lo hace podría perder su empleo.

Candy tiene que responder ante la señora Leegan por el golpe de Neil. El está en cama, llorando como bebé; por un lado, la Sra. Leegan lo mima como chiquillo, y por otro lado, Eliza lo incita a echarle la culpa a Candy. Candy está frente a él y lo reta: --¡Neil! eres un niño, y te desmayaste porque una niña más pequeña que tú te pegó, ¿no es eso vergonzoso para un hombre? ¡Esto debiera ser una cuestión de honor para los Leegan!-- la Sra. Leegan reprende a Candy: --¡Candy! ¿acaso lo estás amenazando?--... --¡Yo sólo quiero que el señorito Neil diga la verdad!-- exclama Candy... Neil reflexiona, pero su hermana lo hostiga demasiado y él cede: --¡Fue Candy, fue Candy!-- termina declarando. Candy trata de defenderse diciendo que ella vio al hombre alto salir de los establos, de pronto cae en la cuenta de la identidad del misterioso hombre: ¡Era Albert!. Candy ríe con algarabía: --Buscaré al hombre que golpeó a Neil, ¡sé donde está!-- y sale corriendo de la habitación de Neil.

Es una noche clara, sopla viento sur; Candy le ha escrito una carta a Albert y la echa al río con la esperanza de recibir una respuesta y que él pueda ayudarla a salir de este problema. La botella recorre las azules aguas, Candy y Klin juegan a seguirla durante un buen trecho, hasta que el río se ensancha y la botella se pierde de vista, corriente abajo.

Candy de pronto se da cuenta que se ha extraviado en medio del bosque; los nubarrones han ocultado la luna, está muy oscuro para encontrar el camino de regreso... a Candy no le queda más remedio que quedarse a dormir en el bosque. Y a la mañana siguiente, Albert está allí junto a ella para darle los buenos días, justo al momento de despertar!

Albert ha leído ya la carta de Candy y la ha invitado a ir a su casa: una enorme mansión abandonada en medio del bosque. Candy se sorprende y le parece una hermosa casa. Pero antes de entrar, Candy debe pasar una prueba: Albert llama con un silbido a todos sus amigos animales, quienes reciben a Candy con mucho cariño, ... y ella les corresponde. Albert está satisfecho por ello, Candy ha pasado la prueba y es bien recibida en el lugar.

Ambos toman té y conversan: Albert le confiesa a Candy que él fue el autor del ataque, no podía soportar lo que Neil iba a hacerle al caballo; Candy le pide que vaya a declarar, pero Albert se niega. --De todos modos, creo que van a echarme-- dice Candy. Albert le pregunta si tiene a dónde ir, ...y Candy dice que no, es más: le ofrece a Albert cocinar y limpiar, también alimentar a los animales, para que Albert la reciba con él. Pero Albert le explica que él vive sólo y que ha enseñado a los animales a cuidarse por sí mismos. --¿Le gusta mucho estar solo?--... -- Sí, estoy solo desde que era pequeño, no tengo donde vivir--... --¡Yo también! estoy sola y no tengo a donde ir--. Candy sonríe mientras le confiesa su soledad, y Albert se asombra y se conmueve: --No creo que sea para sentirse feliz--, pero Candy no deja de sonreír: --Es que hace mucho que no encontraba a alguien que estuviera tan solo como yo!--

De pronto se escuchan unos disparos. Son los guardabosques que andan tras de Albert. Es hora de despedirse: El le pide a Candy que se quede en la casa para distraer a los guardabosques y darle chance a él de adelantarse y llevar a sus animales a un lugar seguro. --No tengas miedo Candy, muy pronto nos volveremos a ver, ¡sé fuerte Candy!--

Los guardabosques se detienen a la puerta de la casa y Candy sale a enfrentarlos. Ellos le preguntan por "el hombre de la barba" pero Candy no les da mayores pistas y se la llevan con ellos. Ella les pregunta por qué razón persiguen al hombre de la barba, y ellos le explican que la casa es propiedad de los Andley y ellos tienen derecho a dispararle a cualquiera que entre a esa casa sin permiso. De repente, Anthony aparece en el camino y saluda con emoción a Candy... los guardabosques le preguntan a Anthony si él conoce a la chica, --Sí, es una gran amiga mía-- ... --¡Oh, disculpe!-- responde el guardabosque y deja libre a Candy. Ella se va con Anthony y ambos cabalgan hasta la orilla de un gran lago.

Allí, Anthony le pide disculpas a Candy por haberle pegado la otra vez. Ella acepta sus disculpas con su gran sonrisa. Anthony está preocupado por ella y por su situación en la casa de los Leegan, y ha ideado junto con Stir y Archie un plan para que la Tía Abuela Elroy acepte recibir a Candy en la casa de los Andley. Los tres chicos junto con Candy se presentan ante la Tía Abuela, y le explican que Candy es una chica demasiado alocada, falta de modales y violenta... --Nosotros hemos pensado que tú podías educarla Tía Abuela, eres la única que puede enseñarle a comportarse y si la conviertes en una dama, la sociedad te respetará más!-- ... La Tía Abuela finalmente accede: --La educaré severamente!-- responde. ¡Todos aplauden emocionados!, pero Elisa llega repentinamente para acabar con la alegría del ambiente y arruinar el plan de Stir, Archie y Anthony.

--¡Ellos te están engañando!... ¿vas a vivir con la chica que estuvo paseando en la villa con un vagabundo, Tía Abuela?-- La Sra. Elroy se asombra ante el descubrimiento de que Candy estuvo "vagabundeando" en compañía de un hombre. Los chicos tratan de defenderla pero ya es demasiado tarde, la Tía Abuela ha cambiado de opinión: --No puedo enseñarle a una chica tan terrible--.

--¡Elisa es más mala que el diablo!-- dice Anthony, quien está sentado junto a Candy en uno de los banquillos del jardín de la mansión Andley. Candy reflexiona y concluye que vivir en una casa tan bella como esa, en compañía de Stir, Archie y Anthony, es demasiado lujo para ella... --Estoy sola, ¡pero al menos tengo donde vivir!--, exclama Candy. El aroma de las rosas es embriagante y el corazón y los ojos de Anthony se llenan de melancolía. --Yo también estoy solo, Candy--. Ella se sorprende ante esta declaración. El se levanta y contempla el arco iris de flores que puebla el jardín. --Este jardín fue hecho por mi madre, ella amaba las rosas-- ... --Yo también las quiero--, le responde Candy.... De pronto, los ojos de Anthony retoman su brillo habitual... --Candy, ¿quieres cabalgar?-- ... --¿Eh?.... ¡¡¡SI!!!--

El sol está pronto a ocultarse y tiñe de tonos ambarinos el cielo... Candy y Anthony, a lomos del caballo, se transportan a otro mundo... Anthony pica las espuelas y galopan a mayor velocidad, --¡¡Sujétate bien fuerte Candy!!-- exclama con emoción:

--¡La soledad no nos vencerá!-- ...

--Así es Anthony, ¡nunca!--

--Anthony... ¿oyes mi corazón?, late tan rápido, y puedo oír tu voz con la canción del viento--

--Candy, me gustas,... me gustas,... ¡¡ME GUSTAS!!--

--Anthony!, si pudiéramos ser viento y volar a alguna parte!--

En brazos de él, Candy deseaba que el camino nunca terminase... y que los condujera a un único destino llamado: "Felicidad".<
14.El Padre Árbol

El Sr. Leegan está de regreso en la mansión, ha vuelto de sus viajes de negocios. Su esposa le comenta acerca de Candy: --Es una chica violenta y además egoísta... ¡ya no puedo controlarla!--. El Sr. Leegan escucha pacientemente a su esposa... y manda a llamar a Candy. Los hermanos Leegan están deseosos de que Candy sea echada de la casa.

Candy se presenta ante el Sr. Leegan, él le dice que prepare sus maletas.... y Candy se asusta! pero no se trata de nada malo, sino de unas merecidas vacaciones al Hogar de Pony. Candy no cesa de sonreír y cantar... en pocos minutos se alista y parte hacia su querido Hogar... al fin podrá tomar un poco de aire puro!

A mitad de camino, el auto que lleva a Candy se cruza con el Sr. Marx, el cartero. Ella decide bajarse del automóvil y continuar a pie su viaje, en compañía del afable y bondadoso cartero, con quien comparte sonrisas y anécdotas. Al acercarse a la Colina de Pony los chicos la ven llegar, todos ellos corren a recibirla con mucha alegría, también sus dos madres. --Qué lindo es el Hogar de Pony... ¡he vuelto!--

Los chicos invitan a Candy a jugar, y ella no se queda corta y acepta de inmediato! --¡¡Vamos al Árbol!!-- ... --Espera Candy, ¡no vayas!-- le gritan los niños... Candy ya subía por la colina cuando de pronto se encuentra con una cerca que rodea al Padre Árbol y un gran letrero que decía "PROHIBIDO ACERCARSE".

--Van a llevarse el Árbol--, le explican la Hna María y la Srta. Pony: --La tierra pertenece al Sr. Carter, y él le ha vendido el Árbol a un hombre muy rico que quiso comprarlo--. Es imposible interceder pues el Sr. Carter está de viaje, y los trabajadores que están encargados de cortar el Árbol trabajan a toda prisa.

Candy organiza a los chicos y todos suben hasta la colina, se trepan al Gran Padre Árbol y de ese modo interrumpen el trabajo de los obreros. Ninguno de los chicos está dispuesto a bajarse del árbol, ...hasta que llega al lugar un singular viejecito vestido de elegante traje y sombrero de copa: es el Sr. Flanagan, el hombre rico que compró el árbol. Es un señor bastante mayor... ¡pero excelente trepador de árboles! se sube al Padre Árbol y reta a Candy a llegar hasta la rama más alta... increíblemente el Sr. Flannagan logra llegar primero.

Sentados en la rama del Padre Árbol, el viejecito le explica a Candy que él es un coleccionista de árboles, los mejores ejemplares del mundo entero están en su propio jardín... y un árbol como éste no lo ha encontrado antes en toda Norteamérica. Quiere tener este árbol cueste lo que cueste. Candy intercede y trata de explicarle que su ambición es desmedida y que lo que hace está muy mal. Pero es inútil. El Sr. Flannagan no cede.

--El Árbol está llorando... no quiere irse de aquí--... piensa Candy mientras contempla el frondoso ramaje de su padre bajo el cielo nocturno. Se sienta en a su lado y piensa qué podría hacer para salvarlo. Unas hojas cae sobre ella, --Hojas... ¡hojas muertas! ¡¡tengo una idea!!--

Al día siguiente las dos maestras del Hogar corren hacia la colina, todos los chicos se han levantado muy temprano y se encuentran allí: ¡¡pintando las hojas del Árbol de color amarillo!! Le harán creer al Sr. Flannagan que el Árbol se muere debido a las excavaciones que le hacen al terreno. --¡El engaño es contra la voluntad del Señor, Hermana María!-- dice la Srta. Pony, y la Hermana María le responde: --¡El Señor desvía la vista a veces, Srta. Pony!--

-Será mejor que renuncie, ¡nunca me ha gustado trepar a un árbol muerto!-- Los chicos brincan y gritan entusiasmados. Han logrado recuperar a su querido Árbol. Luego el Sr. Flannagan es invitado a tomar el té con las maestras. Conversan amigablemente y al poco rato comienza a llover... los chicos se angustian.... la pintura comenzará a caerse y el Sr. Flannagan no se irá hasta que aclare...

Las hojas se destiñen. El Sr. Flannagan se da cuenta del engaño. ¡Ahora sí que está disgustado! y da la orden para que se reinicien los trabajos de excavación... --¡Nunca pensé que fueras capaz de jugarme esta mala pasada, Candy!-- ... --Le pido que me perdone señor Flannagan!-- ... Pero el magnate no cede: --Denegado! No hay ningÚn perdón posible--...

En lo alto de una rama se escucha una vocecita, la de una de las niñas del Hogar... --No se lleven a mi padre, ¡¡¡no!!! Mi papá nunca se irá, ¡¡¡nunca!!!-- Todos la escuchan y el Sr. Flannagan se queda boquiabierto... --Este árbol ¿su padre?-- ...--Sí Sr. Flannagan, tenemos dos madres amorosas en el Hogar de Pony pero no tenemos papa, soñamos con nuestro padre apoyado en este árbol, así que él es como nuestro papá-- le explica Candy.

El Sr. Flannagan se conmueve tanto que de inmediato renuncia al Árbol, y todos los niños corren a abrazarle, --Si les quito el padre, Dios me castigará! y no quiero que eso me ocurra!-- ... --Pero de vez en cuando vendré a treparme a este Árbol y te desafiaré un día de estos a trepar árboles en mi jardín!-- Candy y las hermanas están tan felices, y Candy le agradece al Sr. Flannagan la invitación regalándole una de sus más grandes sonrisas. Fue así como la primavera llegó a la colina de Pony, antes que a cualquier otra parte.
15.Una decisión que quita felicidad a Candy

Candy ha regresado de sus cortas vacaciones en el Hogar de Pony. A su llegada se entera de una triste noticia: a Dorothy la enviarán a México a trabajar en una granja que la familia Andley posee allá, necesitan personal y en la casa de los Leegan sobran los empleados domésticos. Dorothy no quiere ir, pero no puede negarse pues tiene hermanos pequeños a los cuales sostener económicamente, y si ella se niega la

despedirán en el acto. Prefiere tener que irse a vivir a otro país antes que quedar desempleada. Pero su tristeza es muy grande y Candy se siente mal pues no puede hacer nada por ella. Con su coatí a su lado, reflexiona acerca de su propia vida --Klin, yo soy más feliz que Dorothy, pues el Hogar de Pony no queda tan lejos y Anthony vive cerca, mientras soporte a Eliza y a Neil, este es y será un lugar hermoso-- Los malvados hermanitos la escuchan decir en voz alta esas palabras,... --Ya veremos cuánto puede soportar, le destrozaremos los nervios y tendrá que irse de aquí.--

Candy contempla el crucifijo que la Srta. Pony le regaló antes de partir del Hogar... se lo piensa regalar a Dorothy como recuerdo suyo. Y va en busca de su amiga para entregarle el crucifijo. Durante su ausencia, Eliza y Neil aprovechan para acercarse a los establos y espantar a la yegua Cleopatra, con la intención de meter en líos a Candy. Mientras Dorothy y Candy conversan en los jardines, Candy divisa a Cleopatra en la distancia, toma una cuerda que Dorothy tenía en sus manos y corre a perseguir al animal. No muy lejos, a la orilla del lago, se encontraba Anthony dandole de beber a su corcel. También divisa a la yegua de los Leegan

y a los pocos segundos, oye la voz de Candy... inmediatamente se sube a su montura e invita a Candy a montar con él, juntos conseguirán recuperar a la yegua. Efectivamente Candy a lomos del caballo de Anthony consigue atrapar al animal y lucirse con sus habilidades para enlazar. Luego, él y ella emprenden la ruta de regreso a la mansión Leegan; en el camino ambos conversan: --Sabes que eres muy buena manejando el lazo-- ... --No quería que tú lo supieras--, le dice Candy. --¿Por qué--, le pregunta Anthony... --Pues porque podrías pensar que soy una revoltosa-- ... --No es así, me gustas Candy--. Candy se sonroja, abraza a Anthony con más fuerza y piensa para sí: --Tú también me gustas mucho, Anthony...--

Eliza ve llegar a la pareja y oye decir a Anthony que él y Candy saldrán a cabalgar muy pronto... --Me dijo que no podía salir conmigo, pero lo hace con Candy! esto no lo soporto más, voy a echarla de mi casa!!--

Poco rato después, la Sra. Leegan da instrucciones a los sirvientes para una cena que celebrarán esa noche. La Tía Abuela acaba de llegar y Neil y Eliza tienen preparada una escenita que perjudicara a Candy definitivamente
--Oh! Tía Abuela, ¿sabía que no puedo encontrar el broche de esmeraldas que ud. me regaló para mi cumpleaños?-- le comenta la Sra. Leegan a la Tía Elroy. --Y yo tampoco puedo encontrar mi brazalete de perlas--, comenta Eliza. De pronto entra Neil al salón, gritando que ya había encontrado ambas prendas... ¡en las valijas de Candy!

Enfurecida, la Sra. Leegan, en compañía de la Tía Abuela y los hermanos Leegan, van a los establos en busca de Candy. Ella está trabajando en el pozo de agua y los ve venir con caras terriblemente serias... se pregunta que estará pasando... --Candy, ¡vamos al establo a revisar tus pertenencias!-- Candy se opone pero no puede hacer mucho; Eliza abre su maleta, Neil registra la cómoda... y encuentran vestidos de Eliza, el broche de la Sra. Leegan....

¡y la cinta de Annie! Esta cinta condena por completo a Candy... ella no puede decir la verdad ya que pondría en peligro la condición de Annie como hija de los Britter --¡Le robaste su cinta de Annie!-- ... --¡Dios mío! que niña tan terrible-- ... --No hay que tener gente que no es de buena familia-- ... Todos la acusan y Candy no sabe qué hacer: --¡Yo no sé nada, yo no sé nada! ¿qué es lo que pasa?--

Este asunto ha rebasado los límites de la tolerancia para la Sra. Leegan. --Candy, irás a México en lugar de Dorothy--. Candy le pide clemencia pero no tiene caso, ni siquiera el Sr. Leegan le puede ayudar pues está de viaje y no puede acudir a él. Dorothy llega a los establos y escucha la conversación, se arrodilla frente a la Sra. Leegan y le pide que no envíe a Candy a México, ¡que la lleve a ella en su lugar! Pero parece no haber salida: --Candy, prepara tus valijas... partirás en cualquier momento de esta casa--.

--Dorothy, finalmente caí en su trampa--, le dice Candy a su amiga, luego de que ambas se quedaran solas en los establos. Dorothy le devuelve el crucifijo de la Srta. Pony a su verdadera dueña y Candy piensa en escapar, pero Dorothy la convence de que esa no es la mejor opción, pues podría correrse el rumor de que ella es una ladrona y eso perjudicaría a los niños del Hogar de Pony y nadie querría adoptarlos. --El tiempo demostrará tu inocencia--. Candy se convence y luego de quedarse sola en los establos, se permite llorar desconsoladamente. --No conozco a nadie allá, ¡NO!, no quiero ir a México... ni separarme de Anthony--... De pronto piensa en una posible solución: Albert! Sin tardar, Candy deposita en el río una botella con una carta para Albert, y él la recibe el mismo día. Mientras la lee en la casa abandonada del bosque, el guardabosque que tanto lo persigue llega al lugar y de unos cuantos disparos lo desaloja.

Al pie de una colina., Albert contempla el vasto horizonte; llueve mucho y piensa repetidamente en Candy... pero al parecer su apoyo no ha de llegarle en estos momentos. Candy tendrá que enfrentar esto sola. Ella llega hasta la casa abandonada, no lo encuentra y se lamenta muchísimo... --He perdido a otro amigo ... Anthony, Archie, Stir, ¡créanme, no soy una ladrona!, iré a México, creo que puedo vivir allá-- ... en su corazón., Candy sintió que el valor crecía cada vez más y más.

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